Durante el desarrollo de la Guerra Fría (1947-1991), una de las estrategias del gobierno norteamericano ante los avances de la Unión Soviética en la carrera espacial, fue reformar los modelos de enseñanza con especial enfoque en el desarrollo científico y tecnológico: se había creado la educación STEM (Science, Technology, Engineering y Mathematics). Desde entonces, este programa educativo ha mantenido su vigencia como una herramienta por medio del cual las naciones buscan desarrollar sus campos tecnológicos y científicos, y posicionarse más alto en el sistema internacional (Cuervo, Pineda, Torres & Cortés, 2022).