El quinto volumen de En busca del tiempo perdido llamado “La prisionera” (La prisonniere), fue publicado en 1923 tras la muerte de Marcel Proust, quien dejó los tres últimos tomos listos para su publicación. Los títulos finales, “La fugitiva” (Albertine disparue) y “El tiempo recobrado”, (Le temps retrouvé) completan esta innovadora heptalogía que influyó decisivamente en la narrativa moderna.