El objetivo del texto es esbozar cómo la teoría de la interacción y la función de las metáforas y los modelos en la ciencia de Max Black se aplica a las metáforas científicas, las actividades de la ciencia y comunicación pública de la ciencia. Especialmente en este último caso permite a los comunicadores usar metáforas de manera estratégica y responsable, reconociendo tanto su poder creativo como sus límites críticos. Según Black, las metáforas son procesos cognitivos donde un asunto principal interactúa con uno subsidiario, proyectando implicaciones acompañantes que redescriben la realidad. En la ciencia, esto permite crear modelos teóricos (como el átomo como sistema solar) que funcionan como recurso para generar hipótesis. Asimismo, la actividad científica se dota de sentido mediante metáforas de exploración, construcción o lucha. En la divulgación, estas figuras generan fascinación y facilitan la comprensión de conceptos abstractos. No obstante, hay contrastes críticos. En contra de asumir el recurso que aporta Black sobre las metáforas existe el riesgo de imprecisión conceptual, visiones románticas poco fieles a la realidad y el peligro de confundir metáforas con conceptos.