Durante las últimas décadas del siglo XX, diversas ciudades latinoamericanas experimentaron un crecimiento urbano e industrial acelerado que generó importantes transformaciones económicas, sociales y ambientales. En este contexto, la contaminación industrial, el deterioro de los espacios públicos y la insuficiente atención de las autoridades a las problemáticas vecinales impulsaron la organización de distintos sectores de la sociedad civil. Entre estos actores destacaron grupos de mujeres que, desde sus colonias y comunidades, comenzaron a participar activamente en la búsqueda de soluciones para mejorar las condiciones de vida de sus familias y de su entorno inmediato.