La posmodernidad afecta de manera profunda la vida contemporánea, incluyendo al sector poblacional que atraviesa la adolescencia. Con constantes cambios en lo social, económico y cultural, se ven limitados tanto el acceso a las oportunidades para el desarrollo como los recursos con los que los adolescentes contarán para transitar hacia la adultez; lo cual representa mayor riesgo de gestar en su persona síntomas que reflejan los efectos del sistema socioeconómico imperante, así como problemas sociales que dificultan el encuentro con figuras de referencia que les proporcionen estabilidad en la búsqueda de identidad y autonomía.