El contexto en que se desarrolló la teoría clásica para el estudio de las élites fue particularmente significativo. Sus máximos representantes –Mosca, Pareto y Michels–, que se tratarán más adelante, estuvieron expuestos a una serie de cambios económicos y políticos que influyeron en su percepción y explicación de la realidad social. No sin un dejo de pesimismo, estos autores percibían en el cambio de siglo una modificación elemental en las formas de organización política y, por ende, en la disputa y conservación del poder.